Un espectáculo diferente para niños Música Ficta, con
canciones e instrumentos de otros tiempos |
| Estrena "La banda del rey Arturo", en el Teatro del
Globo |
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Música Ficta se especializa en obras de
la Edad Media y el
Renacimiento
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Habitualmente, el grupo trabaja para público adulto
Pero sus integrantes descubrieron el interés de los
chicos durante sus conciertos y prepararon un show para
ellos
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La cartelera teatral infantil presenta en
esta temporada algunas propuestas que escapan a lo habitual.
Una de ellas es "La banda del rey Arturo", por el grupo Música
Ficta, que los domingos, a las 15.30 y 17.30, se ofrece en el
Teatro del Globo.
Si bien Música Ficta suele trabajar para
espectadores adultos, este año decidió rearmar una idea que
desde hace diez años viene elaborando y que se apoya en una
experiencia muy particular. "En nuestros conciertos habituales
-comenta Pablo Ravachini (canto y percusión)-, los padres a
veces suelen estar acompañados por sus hijos y descubrimos que
ellos no se cansan. Se asombran, demuestran admiración por lo
que hacemos. Entonces buscamos dentro de nuestro repertorio
aquellas canciones que tuvieran un gancho, una situación
especial que nos permitiera relacionarnos con los chicos,
creando a la vez situaciones propias para la comunicación en
el escenario."
Música Ficta (integrada por Rubén Soifer,
Carlos Diener, Miguel de Olaso, Pablo Ravachini, Moira Santa
Ana y Laura Wright), desde hace 26 años, viene presentándose
en diferentes escenarios de nuestro país y del exterior y
tiene la particularidad de ofrecer un repertorio de música del
medievo y del Renacimiento europeos, así como del período
colonial latinoamericano.
Utilizan réplicas de instrumentos originales,
antecesores de los instrumentos modernos, y llevan un
vestuario acorde con la época sobre la que trabajan. Sus
espectáculos resultan muy didácticos, por cuanto ellos
comentan aspectos que hacen a las creaciones que interpretan,
aportando un marco referencial muy importante para el
espectador.
El director, Rubén Soifer, explica que más
allá de que al grupo le gusta mucho trabajar con el arte del
medievo y del Renacimiento, encuentra allí algo que le parece
fundamental para transmitir a los niños. "Si bien estamos
englobando muchos años -aclara-, el período preindustrial, el
preiluminista, presenta unas características muy particulares
en cuanto a la forma en que se relacionaban las personas con
la música y, por supuesto, con el mundo. Todo era muy a escala
humana, tanto que, por ejemplo, los instrumentos de cuerdas
tenían cuerdas de tripa, no de acero, y mucho menos de nylon.
Y esto la música lo refleja muy fuertemente."
Las canciones elegidas son, en todos los
casos, costumbristas y hablan del amor, de la cortesía, del
arribo de la primavera, y hasta por ahí se intercala un tema,
"La tonada del conejo", que muestra algunas costumbres de los
tiempos de la colonia en América latina.
Cantar, bailar, hacer palmas
Si bien Música Ficta suele integrar a la
platea en sus propuestas, en este caso ese planteo está más
desarrollado. "Los chicos pueden cantar, bailar una danza,
acompañar con palmas o zapateo otra -comenta Ravachini-. Hay
un ida y vuelta constante. Sumamos pequeños elementos de
escenografía. Nuestros trajes reproducen el vestuario
original, y además están los instrumentos, que a los niños los
asombran. El cromorno, por ejemplo, tiene un sonido muy
parecido al que emite el pato. En algún momento del
espectáculo también enseñamos el primer canon que se escribió
en la historia de la música y lo cantamos con el público."
"Aprovechamos a fondo ciertas
particularidades de nuestro trabajo en un intento por llamar
la atención del chico y, a la vez, de mostrarle aspectos de la
evolución de la música -define Soifer-. Volviendo al cromorno,
tiene forma de bastón o de paraguas y suena como un oboe o un
pato, y esto nos permite mostrar sonidos nuevos. Todo el
tiempo aparece una gran riqueza rítmica y tímbrica. Si a eso
les sumamos las dramatizaciones, las danzas, las lecturas de
textos, completamos un marco histórico muy llamativo."
La intención, en definitiva, es revitalizar
una época. A ellos les divierte mucho hacerlo, sobre todo
porque terminan deslumbrando al público.
Carlos
Pacheco | |