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Medievalia
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Sábado 10 de Noviembre, 19.30hs
Congregación La Reforma
Malaver 1180 (Olivos)
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Agostina Braggio, Agustín Azar, Alberto Dimant, Andrea Otaegui, Angélica Alizade, Andrés Soifer, Benito Grande Reyes, Cecilia Fiocca, Cecilia Cabriza, Diana Dabbah, Diego Gonzalez Traverso, Esteban Pinto, Félix Rozanski, Fátima de Vedia y Mitre, Gimena Veglia, Graciela Flores, Griselda Edelstein, Irene Dabbah, Karen Avenburg, Lala Givré, Laura Maschi, Laura Pignotti, Laura Schachter, Lidia Cabrera, Lucía Vela, Maia Illa, Marcelo Ekman, María Carbonara, Mario Zarchin, Marisa Vázquez Mazzini, Mónica Carro, Norma Blaszko, Pablo Balán, Pablo Wende, Patricia Szub, Rubén Loreto, Sergio Starkstein, Silvia Ibarra, Viviana Alfano, Wilma Pastoors, Yanina Piñel Coordinación: Rubén Soifer
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"Medievalia” fue un evento impresionante!
Los más de cuarenta participantes entramos por el pasillo central de la iglesia, haciendo sonar nuestras flautas, cromornos, guitarras, voces y percusiones varias, ante la mirada asombrada de las doscientas personas que colmaban la capacidad del lugar, sentados o de pie.
Fue hermosísimo ver a la mayoría de mis alumnos, grandes y chicos, padres e hijos, músicos avezados y no tanto, vestidos con sus ropajes medievales, participando de esa fiesta que resultó ser el concierto. Todo en un marco de alegría, responsabilidad y una increíble atmósfera de libertad.
En el baile final, al son de “Non Sofre Santa María” (una de las Cantigas de Alfonso el Sabio), nos dispusimos a lo largo y ancho del perímetro de la iglesia, rodeando al público en una especie de abrazo musical.
Participaron algunos grupos que se reúnen habitualmente y dan conciertos, junto a otros formados especialmente para la ocasión. Todos estudiaron sus partes, ese mismo día hicimos el ensayo general (¡primero y único!), y al rato… a escena. Mi idea fue privilegiar la comunicación, el espíritu de grupo, y la emoción, sobre cualquier otro tipo de consideración, ¡y vaya si se cumplieron las metas!
Estoy sinceramente agradecido por haber vivido semejante momento, y ojalá todos tengamos la posibilidad de sentir emociones tan profundas alguna vez en nuestras vidas.
Rubén Soifer
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Corre el año 1101. A cinco días de los idus de sextilis (o sea, nuestro 10 de Agosto), la muerte golpea a la puerta de Benru le Soif. Nuestro personaje –para nada dispuesto a morir- solicita un tiempo de gracia, que le es concedido de mala gana por la antipática visita. Preso de temor, pero sin desesperar, Benru va en busca de ayuda. En los alrededores de su pueblo se encuentra con unos campesinos; les cuenta su historia, y uno decide acompañarlo munido de una bolsa repleta de semillas. Ya en una de las calles de Seira Bonus, comenta su extraño caso a unos obreros, y el más robusto de ellos parte a su lado con sus herramientas y materiales. Finalmente, en pleno centro, escucha a unos músicos... y convence al flautista para que se sume al grupo.
Tres meses después, exactamente a cinco días de los idus de november (o sea, nuestro 10 de Noviembre), la muerte regresa a cumplir su cometido. Pero, ¡oh sorpresa!, encuentra el otrora abandonado jardín de Benru convertido en un vergel; la casa, antes medio destruída, se levanta desafiante y ricamente decorada. A la muerte esta historia no le gusta para nada, ya que ella ama los páramos y las ruinas. Pero mayor es su sorpresa, cuando la puerta se abre, y encuentra al flautista tocando encima de la mesa, y a los tres hombres bailando en derredor. Ahí sí, nuestra oscurísima señora huye raudamente, ya que no hay nada que odie más la muerte en el mundo que la música...
Novecientos años después, músicos venidos de todas las comarcas nos encontramos en La Reforma de César para celebrar tan magno acontecimiento. Convergemos desde lugares tan lejanos y dispares como Palermo, La Matanza, Devoto, Belgrano, Sarandí, José Ingenieros, y otros cuyo nombre no recuerdo.Conozco a todos los que están hoy conmigo, no así ellos entre sí. Pero tienen en común haber aprendido unas bellas melodías con un descendiente de le Soif (quien suscribe estas líneas). Tras la euforia inicial por tan grato encuentro, y luego del relato de las peripecias del azaroso viaje que nos trajo hasta aquí, hemos escuchado muchas y diversas músicas. Y nos pusimos brevemente de acuerdo en cuáles serían las más apropiadas para compartir con ustedes. Para nosotros, se trata de una verdadera fiesta; no importa cuán bien tocamos, cantamos y bailamos. Importa hacerles oir estas melodías con las que –hace 900 años- Benru y sus amigos ahuyentaron a la huesuda. Importa el placer de hacer música. Importa la alegría de transmitir estas vivencias tan profundas que nos mueven, semana tras semana, año tras año, a regocijarnos con cada sonido nuevo que incorporamos a nuestro repertorio personal. Importa el juntarnos con otros y sentir que cada uno aporta lo mejor de sí para construir algo que nos trasciende y nos abarca. Desde lo que somos, desde lo que nos es posible dar. Para ustedes.
Rubén Soifer
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PROGRAMA
1-Non Sofre Santa María (Alfonso el Sabio, España, XIII
2-Trotto (Anónimo, Italia, XIV)
3-Ductia II (Anónimo, Inglaterra, XIII)
4-Cuidoient li losengier (G. de Berneville, Francia, XIII)
5-Dance Royale (Anónimo, Francia, XIII)
6-Au tres douz non (Th. de Navarre, Francia, XIII)
7-Kalenda Maia (R. de Vaqueiras, Francia, XII)
8-Ductia I (Anónimo, Inglaterra, XIII)
9-Ah! Robin (Cornish, Inglaterra, XV)
10-Diz y ocho (Anónimo Tradicional Sefaradí)
11-Ungaresca (Anónimo, recopilado por Phalèse)
12-Nas Mentes (Alfonso el Sabio, España, XIII)
13-English Dance (Anónimo, Inglaterra, XIII)
14-Bache bene venies (Anónimo, Francia, XIII)
15-Salterello (Anónimo, Italia, XIV)
16-Non Sofre Santa María (Alfonso el Sabio, España, XIII)
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